Escribir tu vidaEstamos a prácticamente 3 días para terminar el primer mes de este año nuevo 2014. Ya una página de 12 está a punto de ser impresa en el árbol de tu vida.

¿Qué dice esa página que tiene por título Enero? Algo te puedo decir, vacía no está. Algo debes de tener y es por eso que hoy escribo estas líneas. Haz el ejercicio de leer las notas que tus decisiones han escrito en tu vida. Después de todo es tu vida y no la de otro.

¿Estás caminando viendo hacia el pasado? ¿estás recorriendo el 2014 pensando en los pasos que diste o no diste en 2013? Para avanzar irremediablemente debes de enfocarte en el presente y tener una visión de un futuro prometedor. Que el pasado solo sirva para recordarte de las decisiones que trajeron bienestar a tu vida; pero también para traer a memoria aquellos errores y no volverlos a repetir.

Anuncios

Falsa alegríaHe pensado mucho en escribir esta reflexión debido a que se trata de un tema muy sensible en la iglesia de hoy en día y por ende causante de mucha polémica. Mi intención no es poner limón y sal en la herida abierta, sino todo lo contrario, tomar hilo y cerrar esas heridas abiertas causadas por los pecados deliberadamente realizados a lo largo de nuestra vida.

En la actualidad la iglesia cristiana tiene mucha más actividad que hace 15 o 20 años. Las iglesias se han modernizado a las nuevas tendencias de comunicación de la sociedad. Eso en si no es precisamente malo, ya que aplicado de la manera correcta, ayuda a que el mensaje de salvación de nuestro Señor Jesucristo llegue a las personas de una manera más efectiva.


Envidiar es una emoción que no sólo implica anhelar lo que la otra persona tiene, querer estar pasando por la misma circunstancia que el otro; el acto de envidiar implica mucho más: te coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente. La envidia nace de la sensación o de la creencia de que nunca voy a tener lo que el otro posee.

Son emociones que lentamente nos destruyen, sin darnos cuenta de que la procesión va por dentro.

Reyerta, incomodidad, rabia y ahogo son sentimientos con los que nos encontramos al pensar que no hemos alcanzado lo que otros sí tienen.

Podemos envidiar un carro, un cuerpo espectacular, una casa hermosa, una inquebrantable salud, un cargo de jerarquía, un buen esposo, una mujer atractiva e inteligente, las habilidades de un amigo y muchas cosas más.


Somos un poco más de 5 millones de salvadoreños en un territorio de 21 mil km2, eso significa que irremediablemente cuando sales te encuentras con al menos un conocido, amigo, vecino o alguien que se relacionó contigo de alguna manera. Pero también te encuentras personas en los lugares menos pensados.  Recuerdo que caminando cerca de Sol en el centro de Madrid, admirando las bellezas de la arquitectura (no pienses mal) y la música preciosa originada de aquellos que se dejan llamar limosneros, de repente mis ojos vieron a una amiga de la universidad, justamente pasando por la misma calle que yo, a la misma hora, en el mismo país y muy lejos de nuestro hogar.


Ni yo me lo creo, ya llevo más de dos horas frente al teclado oyendo linda música, además es el día de mi cumpleaños y no sé qué escribir. No es falta de inspiración o motivación, creo que son tantas vivencias que se me vienen a la mente, tantos recuerdos, tantos años que jamás volverán, tantos momentos inolvidables que por más que quiera no se repetirán, lo que me vuelve difícil entrelazar las ideas.


Es increíble la fascinación peyorativa que tenemos sobre el pasado, muchos no viven del presente sino del pasado, de sus glorias pasadas. Estaría bien ver hacia atrás, recordar algunos éxitos y luego ver hacia delante, hacia arriba ya inspirados y seguros que haremos todavía algo mejor. Lamentablemente la mayoría mira hacia atrás para hacerse daño casi irremediablemente.

Tanta tela que cortar en este tema del pasado que resulta muy difícil enfocarse en algo en particular. Hoy trataré de dejarte claro que el pasado debe ser quitado de tu vida, que no te es provechoso llorar tu vida pasada, los acontecimientos y hechos del pasado. Ahora es tiempo de volver la vista hacia arriba y extenderte hacia delante, mirando nuevos horizontes, nuevos retos, nuevas realidades.