Miles y miles de parejas se divorcian todos los años. En los últimos tiempos, millones de personas se dieron por vencidas y rompieron los lazos matrimoniales.

Es más, en algunos lugares hay más divorcios que matrimonios cada semana. Los hogares se están desintegrando. Las madres están abandonando la lucha y los padres están desertando.

Por cada hogar que se destruye por medio del divorcio y separación, hay niños que aprenderán lo que significa estar heridos y cómo odiar. Cada uno de estos chicos y chicas querrán vengarse de este mundo por esa realidad que les tocó vivir.

Es muy probable que esa razón por la cual, mientras tu lees esta reflexión, centenares de personas serán robadas, violadas, golpeadas y hasta asesinadas por los hijos de esta clase de hogares.

Creo que ahora he llamado tu atención acerca del por qué Dios está interesado en lo que respecta al matrimonio.

Algunos “iluminados mentales” han salido con una solución: si los matrimonios son tan complejos y confusos, ¿por qué no descartarlos? ¿por qué no simplemente botar todo eso del matrimonio? ¿por qué no viven los dos simplemente a manera de prueba, y si no logran entenderse, se separan, sin que queden vínculos ni responsabilidades?

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¿Por qué entrar a este blog y leer acerca de cómo ser bienvenido en todas partes? ¿Por qué no estudiar profundamente la técnica del más grande conquistador de amigos que ha conocido jamás el mundo? ¿Te preguntarás, quién es? Es muy posible que lo hayas visto esta mañana, en tu casa o por la calle. Lo reconocerás ya que estando a cinco metros de ti, te agitaré la cola. Si te detienes a acariciarlo, saltará como enloquecido para demostrarte lo mucho que te quiere. Tú sabes muy bien que detrás de esa muestra de afecto no hay motivos escondidos: no quiere venderte un carro, no quiere venderte una casa, no quiere casarse contigo ni mucho menos pedirte dinero prestado.

¿No te has detenido a pensar que el perro es un animal que no tiene que trabajar para ganarse el sustento? La gallina tiene que poner huevos, la vaca dar leche y el canario cantar. Pero el perro se gana la vida sólo con demostrar su cariño por el dueño.


Antes de atreverte a leer esta reflexión debes preparar tu mente, abrir tu corazón y meditar antes de emitir un juicio de valor.

Es deprimente el poco interés que el ser humano le proporciona al hecho de elegir entre la vida y la muerte. ¿Por qué digo esto? Espero no te enojes, pero los hechos nos delatan. No somos nada sensatos al vivir, muchos tienen ese tormentoso vicio del alcohol donde poco a poco va deteriorando su cuerpo. Se puede decir que las campañas de prevención de accidentes en períodos vacacionales van dirigidas a niños ignorantes que no tienen idea de lo que les conviene en la vida, ya que siempre está la frase “Si toma, no maneje”. ¿Crees que es necesario poner esa leyenda a personas sensatas y racionales que han decidido vivir? No claro que no es necesario; sin embargo somos testigos de la cantidad de muertes y lesiones trágicas en dichas fechas festivas.


Persona deshonesta con su jefeEstoy leyendo las cartas de Pablo al joven Timoteo y me sorprendo de la claridad con que le habla. A cualquiera le pudiera parecer “pesada” la manera en que Pablo le habla al joven, pero lejos de ser toscas, son palabras muy sensatas, llenas de honestidad y muy puntuales.

Creo que Pablo deseaba que Timoteo no se desviara del camino correcto y es por esta razón que no le habló en parábolas, sino más bien ocupó una manera de comunicarse un poco más ortodoxa. Una de las frases del capítulo 2 de la segunda epístola a Timoteo que más me atrajo para escribir es esta “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.”


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Te resultará un poco ofensivo este tema si has experimentado una pérdida de un ser muy querido, pero créeme que mi intención no es hacer más grande esa herida sino más bien el ser sincero con esa gran mentira que todos aceptan como verdad, que todos somos hijos de Dios y que todos, independiente de nuestras acciones, tenemos un lugar reservado en el cielo.

No te has fijado que nadie dice “lástima que no se fue al cielo” o “pobrecito, ahorita está en el infierno chamuscándose”. ¿Por qué será que queremos creer la idea que todos nos vamos al “cielo” cuando morimos? Seguro que lejos de creer esa mentira, es más bien cuestión de comodidad y conveniencia.


Introducción

Creo que has escuchado de un famoso empresario pesquero de Capernaúm. Un hombre fuerte, de mecha corta, seguro de sí mismo. Un hombre familiar, con una querida y servicial suegra. Un hombre trabajador que no escatima esfuerzos para llevar el sustento a casa.

Este hombre preocupado por la economía de su casa, entra al mar una noche a querer pescar esos ansiados peces que se convertirán en los recursos para sus seres queridos. Intentó pescar con todo su equipo y ni siquiera logró un chimbolito.

Este hombre echa rayos, está frustrado de no haber podido pescar y por si fuera poco se le acerca un hombre que parece no ser de la industria pesquera y le dice que salgan a pescar, que cree que será una jornada de muchos peces.

El empresario pesquero viendo la determinación de aquel hombre, decide entrar al mar nuevamente. Lo que este hombre no sabe, que por cierto se llama Pedro, es que Jesús, el hombre con el que entra al mar, la Biblia lo reconoce como el Creador y por lo tanto los peces obedecerán sus palabras y seguramente se pelearán por morir en la red que arroje aquel pescador, antes de entrar al anonimato de otro pez en los mares.

Aquel día Pedro vio el poder maravilloso de Dios a través de esa pesca maravillosa. Se puso contento, saltaba con una pierna de lo feliz que estaba. Fue a su casa y le contó a su esposa del tremendo socio que tenía en el negocio.


¿No te has preguntado alguna vez cómo era Elías, Moisés o Daniel? Yo creo que más de alguna vez hemos pensado en esos grandes personajes de la Biblia. Hombres totalmente consagrados, pasados por fuego y llenos del poder de Dios. Cuando veo a estos héroes de las grandes ligas pienso que Dios tiene sus consentidos, es que no me puedo imaginar al gran Josué con temores en la batalla, no me puedo imaginar a David vacilar en su reinado, mi mente no concibe la fuerza con que Abraham caminaba al monte Moriah para sacrificar a su hijo. Todos estos hombres han tenido un denominador común: su fortaleza surge de su propia debilidad. No se trata de nada especial que tengamos o no, se trata de no darse por vencido, esforzarse y sacar fuerzas de las flaquezas. Es muy bonito el versículo que encontramos en Daniel 11:32b “mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.” Hemos visto que el primer día de desierto es el concerniente al aspecto personal; el segundo día de desierto es el aspecto espiritual, y sino conocemos a Dios es imposible cruzarlo (el desierto espiritual), ya que es mucho más difícil esforzarse en avanzar cuando lo único que se ve adelante es solamente la arena.


Esta frase es muy común para todos nosotros. La ocupamos cuando nos vemos en la misma situación penosa dos o más veces, cuando cometemos el mismo error más de una vez en circunstancias similares, y el uso más famoso es cuando andamos en un noviazgo o relación con la misma persona después de sufrir un desenlace poco esperado.

Esa frase da a entender que no entendemos a la primera y muchas veces ni a la segunda, nos equivocamos una vez y nos volvemos a equivocar con lo mismo nuevamente. Creo que es parte de la naturaleza humana el cometer el mismo error una y otra vez, sin embargo esto no significa que es una buena práctica o algo saludable. Es una “maña” que se debe de quitar en nuestras vidas.


Si has leído alguna vez la Biblia, y por casualidad te topaste con una parábola de Jesús, te darás cuenta que para nuestro tiempo ya no es tan difícil de entenderlas. Vemos que los discípulos con mucho esfuerzo, y luego de una explicación por parte del Maestro Jesús, entendían las famosas parábolas.