¿No te has topado en la vida con personas que solo se te acercan porque quieren a un oyente interesado, y así revelar su YO y narrar todas sus experiencias? Creo que la respuesta a la interrogante anterior es SI. ¿Son personas extraordinarias? Claro que no. Hay muchas personas que tienen ese comportamiento.

¿Qué es lo misterioso de una buena conversación? Pues no hay nada misterioso, lo importante es prestar atención exclusiva a la persona que habla. Nada encierra tanto floreo como eso.

Cuando converse con una persona no olvide convertirse en un buen oyente y siempre alentar al hablar.

Hoy descubriremos el arte de escuchar.

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Cuando estaba muy pequeño y mis padres me tomaban en sus brazos, venían hermanos y les decían: “cuando crecen es el problema”. Fui creciendo y cuando ya era casi un adolescente: “ya verá que a esa edad son tremendos los jovencitos, ya lo verán”. Luego fui creciendo y esas predicciones jamás pasaron, soy una persona, gracias a Dios, que nunca ha desfallecido en el camino de la búsqueda de Dios.

Mis padres decidieron no permitir que esos miedos despertaran. En cambio ellos despertaron su fe. Ellos no esperaron que sus hijos causaran problemas, esperaron que se destacaran. Esperan que hagan grandes cosas con sus vidas.


Es muy común que las personas cuando están en angustia, con un pesar o con una necesidad muy grande se acerquen a la iglesia para experimentar un milagro, algo sobrenatural. La crisis inyecta una gran dosis de fe a tal grado que las barreras de lo posible se expanden a terrenos nunca antes explorados. La crisis hace que una persona tenga deseos de hablar con Dios, de doblar sus rodillas y gemir por un milagro no merecido.


Ni yo me lo creo, ya llevo más de dos horas frente al teclado oyendo linda música, además es el día de mi cumpleaños y no sé qué escribir. No es falta de inspiración o motivación, creo que son tantas vivencias que se me vienen a la mente, tantos recuerdos, tantos años que jamás volverán, tantos momentos inolvidables que por más que quiera no se repetirán, lo que me vuelve difícil entrelazar las ideas.


¡Cuántas preguntas tengo en mi mente! ¡Cuántas interrogantes surgen todos los días! Son un sinfín de emociones, vivencias y reacciones las que provocas en mi vida y eso que mis ojos todavía no te ven este día. Ahora en la mañana fue un increíble momento, sentado en una bicicleta de gimnasio con mis ojos cerrados, sin importar lo que los demás piensen, estaba pensando en Ti, en el futuro muy prometedor que tengo a tu lado.


No es porque uno sea bueno, no es porque diste $1000 en la última teletón, no es porque participaste en un evento benéfico sin cobrar, no es porque le diste de comer a cientos de hambrientos, no es porque fuiste a la iglesia todos los días, no es por nada de lo que tú o yo hayamos hecho, estemos haciendo o vayamos a hacer; somos justificados gratuitamente por la gracia de Dios, mediante la redención que es en Cristo Jesús.