Cuando Dios elaboró el plan de tu vida, eligió a las personas adecuadas, las circunstancias y las oportunidades correctas. Ya ha liberado en tu futuro su favor, oportunidades sobrenaturales, conexiones divinas. Debes entrar a las bendiciones de Dios, Él ya tiene preparado todo para ti y para mi, ya las está liberando en el futuro. Tal vez no las puedas ver, ni entender, pero eso no significa que no existan. No pierdas la fe y sigue dando lo mejor de ti; te sorprenderás a lo que llegarás.

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Cuando estaba muy pequeño y mis padres me tomaban en sus brazos, venían hermanos y les decían: “cuando crecen es el problema”. Fui creciendo y cuando ya era casi un adolescente: “ya verá que a esa edad son tremendos los jovencitos, ya lo verán”. Luego fui creciendo y esas predicciones jamás pasaron, soy una persona, gracias a Dios, que nunca ha desfallecido en el camino de la búsqueda de Dios.

Mis padres decidieron no permitir que esos miedos despertaran. En cambio ellos despertaron su fe. Ellos no esperaron que sus hijos causaran problemas, esperaron que se destacaran. Esperan que hagan grandes cosas con sus vidas.


Dios te creo a ti y a mi para que le sirvamos, le alabemos y le demos la honra y la gloria. Ahora bien, acá hay algo implícito, Dios quiere verte feliz, esto ya que nadie puede alabar sino está regocijado, feliz. Dios sin lugar a duda quiere bendecirnos, no te quiere maldecir. Quiere ampliar tu territorio.

Si vamos a ver el pleno florecimiento de Su gracia, tenemos que aprender a hacer oraciones osadas. Muchas veces creemos que no debemos pedir demasiado. Nadie quiere parece avaro o egoísta. Muchos dirán “Si Dios quiere bendecirme, Él lo hará, después de todo Él es Dios.” Pero así no es. Dios espera que le pidamos. Si no estás pidiendo el favor de Dios, sus bendiciones, su aumento, no estás liberando tu fe.

Es momento del favor de Dios

En la Biblia se nos habla que Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad antes que se las pidamos. Pero en ningún momento nos dice que no se las pidamos, estaba hablando sobretodo de las vanas repeticiones para pedir.

Hay quienes piden, pero con oraciones muy pequeñas, “Dios si sólo me das un empleo”, “un aumento pequeñito para meter a mi hijo a un mejor colegio”, “Dios si solo me ayudas a que mi matrimonio sobreviva”, “Tan solo con tener para comer estaría agradecido”.

Debemos tener cuidado con estas pequeñas oraciones. Al rato se pueden hacer realidad a tu vida.

Debemos ser mucho más osados y atrevernos a orar diferente: “Dios, no te pido sólo que satisfagas mis necesidades, sino que me bendigas tanto que pueda ser una bendición para otros.


Solo imagínate que alguien a quien le tienes toda la confianza, que nunca te ha engañado y tiene una reputación intachable, se te acerca y te dice “cuenta las estrellas del cielo, ¿puedes contarlas? Así será tu bendición”. Estoy seguro que le creerías ya que como había dicho antes, esa persona goza de mucha confianza en el medio.

Ahora ¿qué pensarías si te digo que existe una persona que se muere por decirnos eso? Creo que te alegrarías al saber que hay una persona que quiere que empecemos a contar las estrellas para darnos cuenta que tan grande es nuestra recompensa.

Hace muchos años, Dios mandó a contar estrellas a Abram. Y sabes lo que pasó: Abram le creyó a Dios. Es justamente lo que nos hace falta a nosotros muchas veces: Creerle a Dios. Me dirás: “pero yo le creo a Dios”. Yo solo te diré que la Biblia dice que aun Satanás y sus secuaces le creen a Dios, y no solo eso, sino que también le tiemblan.


A lo largo de la historia de la existencia de nuestro planeta llamado La Tierra, hay una pregunta que ha intrigado a propios y extraños y que sin duda ha provocado el derramamiento de mucha sangre: ¿Existe Dios?

Puede venir el ateo más poderoso del mundo y podrá decir que los creyentes no tienen ninguna prueba para verificar la existencia de un ser supremo, y que eso de la supremacía de Dios es más bien algo emocional que real. El ateo pudiera arrojar este reto “¿me puede comprobar que existe Dios?” a lo que el creyente puede argumentar:”¿me puedes comprobar que no existe Dios? Creo que esa pregunta espantará hasta al más estudioso ateo de este planeta, nadie puede comprobar que Dios no existe.


¡Cuántas preguntas tengo en mi mente! ¡Cuántas interrogantes surgen todos los días! Son un sinfín de emociones, vivencias y reacciones las que provocas en mi vida y eso que mis ojos todavía no te ven este día. Ahora en la mañana fue un increíble momento, sentado en una bicicleta de gimnasio con mis ojos cerrados, sin importar lo que los demás piensen, estaba pensando en Ti, en el futuro muy prometedor que tengo a tu lado.


No es lo mismo “siéntese” que “tome asiento por favor”; no es lo mismo “Quiero que seas mi novia” a “Delicada flor y bella princesa, me permite que sea esa persona que la enamore todos los días”. La manera cómo decimos las cosas tiene mucho que ver, tanto así que de ese factor depende muchas veces que nos concedan la petición o no. Hoy en día la amabilidad está casi en desuso, un joven ve otra persona que va cargada y no es quien para ayudarle. Una mujer está de pie y ya no hay caballeros que le brinden su asiento. Su mamá, su esposa, su hermana, su novia o su amiga se sube al auto y no le abre la puerta para que entre. No cabe duda que las buenas costumbres se van perdiendo, los buenos modales se han olvidado y nos encontramos en la vida con pocas personas amables.


Resulta desconcertante declarar que tu hijo mal portado, con el peor record académico de la escuela, desobediente, lleno de malas amistades, con una novia que a luces no le conviene; como un joven que este año se llevará el primer lugar en su curso, obediente, con amistades sensatas y constructivas y muy disciplinado. Resulta complicado declarar a tu matrimonio que está al borde del colapso, donde la palabra separación ya se ha mencionado en varias discusiones; como un matrimonio sano, lleno de amor y con una vida muy larga por delante.