Escribir tu vidaEstamos a prácticamente 3 días para terminar el primer mes de este año nuevo 2014. Ya una página de 12 está a punto de ser impresa en el árbol de tu vida.

¿Qué dice esa página que tiene por título Enero? Algo te puedo decir, vacía no está. Algo debes de tener y es por eso que hoy escribo estas líneas. Haz el ejercicio de leer las notas que tus decisiones han escrito en tu vida. Después de todo es tu vida y no la de otro.

¿Estás caminando viendo hacia el pasado? ¿estás recorriendo el 2014 pensando en los pasos que diste o no diste en 2013? Para avanzar irremediablemente debes de enfocarte en el presente y tener una visión de un futuro prometedor. Que el pasado solo sirva para recordarte de las decisiones que trajeron bienestar a tu vida; pero también para traer a memoria aquellos errores y no volverlos a repetir.

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Poder espiritualFalta poder, este es el sello que puede ponerse en la hoja de vida de más de algún cristiano. Tienen la preparación adecuada, han hecho todos los preparativos y arreglos necesarios; trabajan fuerte y fielmente; pero todo queda grandemente en un nivel humano.

Si confías en la educación y preparación, vas a lograr solamente eso para lo cual te educaron y prepararon. Pero cuando confías en Dios obtienes lo que Dios puede hacer.


El común de los hombres se interesa más por su propio nombre que por todos los demás de la tierra. Si se recuerda ese nombre y lo menciona cotidianamente, el dueño se sentirá muy halagado. Pero si se olvida o se escribe mal ese nombre, hemos ganado una gran desventaja con esa persona.

A veces es muy difícil recordar un nombre, sobretodo si no es de por acá.

Recordar y honrar los nombres de nuestros amigos y allegados, es uno de los secretos mejores guardados para que en la vida nos vaya con gran éxito.

Si somos propietarios de un negocio debemos de saber los nombres de nuestros empleados. Si somos jefes, debemos saber los nombres de nuestros colaboradores, si tenemos compañeros de trabajo; debemos saber de memoria los nombres de nuestros compañeros.


Cuando estaba muy pequeño y mis padres me tomaban en sus brazos, venían hermanos y les decían: “cuando crecen es el problema”. Fui creciendo y cuando ya era casi un adolescente: “ya verá que a esa edad son tremendos los jovencitos, ya lo verán”. Luego fui creciendo y esas predicciones jamás pasaron, soy una persona, gracias a Dios, que nunca ha desfallecido en el camino de la búsqueda de Dios.

Mis padres decidieron no permitir que esos miedos despertaran. En cambio ellos despertaron su fe. Ellos no esperaron que sus hijos causaran problemas, esperaron que se destacaran. Esperan que hagan grandes cosas con sus vidas.


Andan diciendo que este año es el último según el famoso pero a la vez desconocido calendario maya. Pueda ser que sea el último año de nuestra vida, pueda ser que no, ¿quién sabe? uhmm, solo Dios.

En el mensaje que prediqué el pasado 31 de diciembre en la hermosa iglesia Misión Buenas Nuevas, hice una pregunta: ¿Cuántos quieren que el 2012 sea igual que el 2011? Te imaginarás cual fue la reacción, correcto, ninguno quiere que el 2012 sea igual al año pasado, aun sabiendo que el 2011 fue un año de muchos logros y beneficios.

Nadie quiere que este año nuevo sea igual o peor que el año 2011, es obvio, nadie quiere repetir la historia y eso esta muy bien. La frase “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”, del poeta y novelista  estadounidense de origen español George Santayana, es una tormentosa pero verdadera profecía que aplica a continentes, regiones, países, y personas. Si tu deseas un año nuevo fenomenal y mucho mejor que el año anterior debes recordar tu historia, debes conocer tus lados flacos, tus errores cometidos constantemente y tus metidas de pata de años anteriores. ¿Para qué? pues para no volver a vivir esos penosos momentos.


Persona deshonesta con su jefeEstoy leyendo las cartas de Pablo al joven Timoteo y me sorprendo de la claridad con que le habla. A cualquiera le pudiera parecer “pesada” la manera en que Pablo le habla al joven, pero lejos de ser toscas, son palabras muy sensatas, llenas de honestidad y muy puntuales.

Creo que Pablo deseaba que Timoteo no se desviara del camino correcto y es por esta razón que no le habló en parábolas, sino más bien ocupó una manera de comunicarse un poco más ortodoxa. Una de las frases del capítulo 2 de la segunda epístola a Timoteo que más me atrajo para escribir es esta “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.”


Ni yo me lo creo, ya llevo más de dos horas frente al teclado oyendo linda música, además es el día de mi cumpleaños y no sé qué escribir. No es falta de inspiración o motivación, creo que son tantas vivencias que se me vienen a la mente, tantos recuerdos, tantos años que jamás volverán, tantos momentos inolvidables que por más que quiera no se repetirán, lo que me vuelve difícil entrelazar las ideas.


Creo que todos y cada uno de nosotros hemos escuchado la frase “Yo hago lo que se me ronca la gana” al dar a entender que la persona es libre de hacer lo que ella quiera, cuando quiera y como quiera. Si bien es cierto hay leyes, pero cada uno toma la decisión de respetarlas o no, por lo tanto al final viene siendo casi lo mismo, que la gente hace lo que se le venga en gana hacer.


“El que no ayuda estorba” es una frase por demás popular al menos en El Salvador, que denota que la persona que no colabora en beneficio de algo se convierte en un inútil que atrasa el trabajo. ¿Sí o no que hay veces que es mejor hacer el trabajo solo que en grupo? ¿Por qué a veces te es más fácil trabajar solo que acompañado? ¿Por qué el trabajo de tres lo hacen mucho mejor dos? La respuesta a estas interrogantes es un tanto sencillo: No todos trabajan en la misma intensidad y pueden llegar a retrasar el trabajo de los otros convirtiéndose así en algo poco favorable para el equipo.