¿Alguna vez te has arrodillado ante una persona o ante algún objeto inanimado? Luego de leer esta corta reflexión ten cuidado a quien rindes culto y veneración.

El apóstol Juan (quien escribió el Apocalipsis o Revelaciones) se encontró con una situación penosa en el capítulo 19. Juan se postró a los pies de un ángel para adorarlo. Lo sorprendente de todo es la respuesta tajante pero a la vez amable y humilde que le dio el ser celestial al mortal. El ángel le dijo que no se postrara ante su persona, que no le adorara ya que era un consiervo de él (de Juan) y de todos los hermanos que retienen el testimonio de Jesús.

¡Qué sabiduría la de ese ángel! cuando leí este versículo se me vino a la mente todas aquellas veneraciones y puestas de rodillas que algunos hacen ante personas y/u objetos totalmente inanimados y de creación humana. La Biblia es sumamente clara (y ojo estamos hablando de la misma Biblia) al hablar sobre la idolatría de este mundo.

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Todos nosotros sin lugar a dudas hemos hecho algo que no queremos hacer debido a presiones, órdenes y obligaciones que nuestros jefes, líderes o padres nos han establecido. La anterior se puede decir que es normal, todos hemos sido hijos y por ende recibido órdenes de cómo vestir, a qué hora comer y cosas por el estilo. En nuestros trabajos recibimos órdenes de manera constante a través de nuestros superiores. En las iglesias solemos recibir indicaciones de nuestros pastores o líderes. Considero que estas