Mirada de BebéNadie pidió ser hombre o mujer, nadie pidió nacer en Europa, África, América o cualquier otro lugar del mundo, nadie solicitó su color de piel, ni su color de ojos, ni la forma de su cara. Ninguno de nosotros puso condición para nacer y tener los padres que tiene, ni la estatura máxima que iba a alcanzar, es más, ni siquiera pudimos elegir el nombre con el cual nos iban a conocer toda la vida. Si te pones a pensar bien, ni siquiera nuestros padres sabían si nosotros íbamos a existir, si íbamos a ser niña o niño, con defectos o sin ellos. Y para terminar la idea, tu y yo ni siquiera elegimos nacer, vivir en este mundo, en esta época.

Resulta curioso pensar (y por cierto es uno de los grandes temas filosóficos de todos los tiempos) del por qué estamos cada uno de nosotros en el planeta Tierra. Es sorprendentemente interesante saber que cada uno de nosotros, de los que hemos nacido sin desearlo, sin quererlo y sin solicitarlo, tenemos una exclusividad y por lo tanto somos únicos. Sabías que no hay dos rostros exactamente iguales, no hay crestas papilares idénticas a las tuyas, es más tu cabello es distinto de todos los cabellos del mundo entero. Tu forma de caminar, hablar y hasta de reír es diferente a cualquier otra. Entonces se hace inevitable una pregunta: ¿Por qué tanta exclusividad, en algo que ni siquiera pedimos que fuese así?

Anuncios