En varias ocasiones he mencionado que hay dos personas en el mundo a las cuales nunca podremos engañar, la primera es Dios que conoce todos nuestros pensamientos; y la otra es nuestra propia persona. Nadie se puede dar atol con el dedo, dicen que una mentira de tanto repetirse se hace verdad, sin embargo, en nuestro interior, en lo más profundo de nuestro corazón sabemos que no es así.

Hay muchas personas que han escalado, que se han beneficiado de un mal proceder, de una traición, de una mentira, de un delinquir, de aplastar y dejar en el camino a otros indebidamente. Hay quienes han ofrecido su cuerpo por tal de subir en el escalafón de la sociedad, se han prestado a seducir al jefe, al que tiene la firma de poder para poder salir “avante” de una situación.

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Solo imagínate que alguien a quien le tienes toda la confianza, que nunca te ha engañado y tiene una reputación intachable, se te acerca y te dice “cuenta las estrellas del cielo, ¿puedes contarlas? Así será tu bendición”. Estoy seguro que le creerías ya que como había dicho antes, esa persona goza de mucha confianza en el medio.

Ahora ¿qué pensarías si te digo que existe una persona que se muere por decirnos eso? Creo que te alegrarías al saber que hay una persona que quiere que empecemos a contar las estrellas para darnos cuenta que tan grande es nuestra recompensa.

Hace muchos años, Dios mandó a contar estrellas a Abram. Y sabes lo que pasó: Abram le creyó a Dios. Es justamente lo que nos hace falta a nosotros muchas veces: Creerle a Dios. Me dirás: “pero yo le creo a Dios”. Yo solo te diré que la Biblia dice que aun Satanás y sus secuaces le creen a Dios, y no solo eso, sino que también le tiemblan.


¿Quién de nosotros no ha visto un arcoíris en su vida? Creo que todos hemos tenido la oportunidad de observar en más de una ocasión un arco de colores entre nubes. Pero este arco no se divisa así por así, no es casualidad su aparición. Tú y yo sabemos que un hermoso arcoíris se da a conocer siempre y cuando haya cesado una lluvia, no lo puedes ver todos los días, solamente cuando la lluvia ha terminado. Después de los muchos días continuos de lluvias en octubre 2011 en El Salvador se dejó ver un arcoíris grande y con colores muy vivos, lo que significaba que la lluvia estaba esfumándose, y que Dios se había acordado de su pacto.


Antes que nada quiero aclarar que el tema de esta reflexión no es pregunta capciosa, más bien se trata de una pregunta que no trata de esconder nada, totalmente legítima y, tomando en cuenta el auge homosexual, hasta obligatoria en inicios del 2012. Debo aclarar también que mi intención no es hacer un chiste de una situación social, ni tildar o etiquetar a alguien. Lo que busco es comentar dicha orientación sexual desde un punto de vista donde raras veces se analiza.

Empezamos el año y una de las noticias que han acaparado la atención de buena parte del mundo (mucho más que el terremoto de 7 grados que hubo en Japón hace dos días) es la próxima boda entre el “ex Menudo” Ricky Martin y su desconocida (para mi) pareja que resulta ser un hombre también. Vemos cada vez muchas más “estrellas” del cine, del escenario y de la televisión con tendencias homosexuales, tanto hombres como mujeres. Para tus hijos de 7 años no es nada extraño que “Ricky” se case con un hombre. Casi todas las series de televisión que tú y tu hijo miran defienden a capa y espada a toda orientación homosexual; es más, no tardará el día en que los compañeritos de tus hijos en la escuela tengan dos hombres o dos mujeres como padres. No te digo que no existen ya, sin embargo al ritmo que vamos ese fenómeno se proliferará drásticamente. Llegará el día en que un joven podrá con libertad tener novia y si no funciona, tener novio y será lo más normal del mundo. Cada vez los niños son influenciados hacia la atracción por el mismo sexo, lo quieran o no.


Andan diciendo que este año es el último según el famoso pero a la vez desconocido calendario maya. Pueda ser que sea el último año de nuestra vida, pueda ser que no, ¿quién sabe? uhmm, solo Dios.

En el mensaje que prediqué el pasado 31 de diciembre en la hermosa iglesia Misión Buenas Nuevas, hice una pregunta: ¿Cuántos quieren que el 2012 sea igual que el 2011? Te imaginarás cual fue la reacción, correcto, ninguno quiere que el 2012 sea igual al año pasado, aun sabiendo que el 2011 fue un año de muchos logros y beneficios.

Nadie quiere que este año nuevo sea igual o peor que el año 2011, es obvio, nadie quiere repetir la historia y eso esta muy bien. La frase “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”, del poeta y novelista  estadounidense de origen español George Santayana, es una tormentosa pero verdadera profecía que aplica a continentes, regiones, países, y personas. Si tu deseas un año nuevo fenomenal y mucho mejor que el año anterior debes recordar tu historia, debes conocer tus lados flacos, tus errores cometidos constantemente y tus metidas de pata de años anteriores. ¿Para qué? pues para no volver a vivir esos penosos momentos.


A estas alturas de la humanidad creo que no es ningún secreto ni desconocimiento para nadie que el 25 de diciembre es una celebración antigua dedicada al dios Sol, que data mucho más atrás al nacimiento de Jesús. Ayer casualmente estuve viendo en el History Channel que las vísperas de navidad (24 de diciembre) y la navidad (25 de diciembre) eran fechas de total desacato e injuriosas fiestas, y que poco a poco fueron evolucionando (gracias a las ideas de dos neoyorquinos) hasta convertirse en lo que ahora entendemos por este concepto navideño.

Pero no escribo esta nota para platicarles los oscuros orígenes de esta celebración ni el abominable sentido comercial que la acompaña, ya que considero que hay mucha información al respecto y el que no se informa es porque no quiere hacerlo. Se dice que la navidad es la celebración del “cumpleaños” de Jesús, el Hijo de Dios; sin embargo sabemos que de ninguna manera se puede comprobar dicho nacimiento en esa fecha. Han habido muchas celebraciones antiguas que han desaparecido ¿por qué esta, aunque con otro nombre, no ha desaparecido? No cabe duda que los comercios necesitan de fechas y temporadas especiales para vender sus productos y servicios, y son los principales propulsores de dicha celebración; no por sentir y apreciar el nacimiento de Jesús, sino más bien para elevar sus ingresos (que dicho sea de paso, genera desarrollo económico al país).


¿Por qué será que a lo nuestro le hacemos el feo? Tenemos grandes talentos en el canto y preferimos a Lady Gaga, tenemos bonitos lugares que visitar en nuestro país y preferimos ir de vacaciones fuera de él. Para ver un show local estamos dispuesto a dar poco o nada y cuando es un show internacional somos capaces hasta de endeudarnos con la tarjeta de crédito.

¿Será que lo nuestro es de mala calidad? ¿Será que lo nuestro es peor? Yo creo que no es así, lo nuestro tiene mucha calidad, tenemos grandes talentos, tenemos muy bonitos lugares, nuestra gente es de calidad mundial y el trabajo que hacemos es también muy competitivo.


Es muy común que las personas cuando están en angustia, con un pesar o con una necesidad muy grande se acerquen a la iglesia para experimentar un milagro, algo sobrenatural. La crisis inyecta una gran dosis de fe a tal grado que las barreras de lo posible se expanden a terrenos nunca antes explorados. La crisis hace que una persona tenga deseos de hablar con Dios, de doblar sus rodillas y gemir por un milagro no merecido.


EquivocarseNo es lo mismo robar cien dólares que robar un millón de dólares, pero el hecho es el mismo: ROBAR. Entiendo que tampoco es lo mismo ser un asesino en serie que un fornicador en serie, pero el hecho es el mismo: PECAR. No existen los pecados grandes y los pecados chiquitos, todos nos alejan de Dios, todos construyen una brecha más amplia en la relación con Dios.

La Biblia habla de un lugar de tormento eterno que se llama Infierno el cual está preparado para todos lo que han decidido vivir conforme a sus deseos sin tomar en cuenta a Dios. Acá se lleva de encuentro a todos aquellos que no han querido seguir a Jesús ni sus enseñanzas. Es muy probable que hayan diferentes niveles de tormento en ese lugar de lago de fuego, seguramente los hechiceros, asesinos y violadores estén en un lugar más angustiante que el simple incrédulo o el buena gente que nunca mató una mosca, pero el lugar es el mismo: El infierno. Si me preguntas yo no quisiera estar en el lugar más “light” del infierno; sin embargo ese lugar más “suavecito” es el que forjamos si no damos el paso de buena gente a cristiano.


¿Alguna vez te has arrodillado ante una persona o ante algún objeto inanimado? Luego de leer esta corta reflexión ten cuidado a quien rindes culto y veneración.

El apóstol Juan (quien escribió el Apocalipsis o Revelaciones) se encontró con una situación penosa en el capítulo 19. Juan se postró a los pies de un ángel para adorarlo. Lo sorprendente de todo es la respuesta tajante pero a la vez amable y humilde que le dio el ser celestial al mortal. El ángel le dijo que no se postrara ante su persona, que no le adorara ya que era un consiervo de él (de Juan) y de todos los hermanos que retienen el testimonio de Jesús.

¡Qué sabiduría la de ese ángel! cuando leí este versículo se me vino a la mente todas aquellas veneraciones y puestas de rodillas que algunos hacen ante personas y/u objetos totalmente inanimados y de creación humana. La Biblia es sumamente clara (y ojo estamos hablando de la misma Biblia) al hablar sobre la idolatría de este mundo.