amorsupremoLa vida del cristiano es de amor. Puedes vivir sin amar pero no es la genuina vida de un cristiano, a menos que no estés marcado por un amor como el de Cristo.

El amor es la marca característica de todo cristiano. El que no ama sencillamente NO es cristiano (1 Juan 4: 7Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor).

Mientras más cercano a la pureza y perfección sea tu amor por el prójimo, más como Cristo resultas ser.

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Hijo PródigoComienzo con la letra de una canción que ha impactado mi vida los últimos 3 días.

“Vengo ante Tí Señor, vengo a pedirte perdón

He de entender que solo en Ti tengo seguridad y felicidad

Hoy vengo a Ti, rogando que mi vida

Hoy vuelva a ser como era, junto a Ti Señor.

Se que desperdicié, todo lo que recibí

Y hoy vuelvo a Ti, rogando Señor, que Tu me des el perdón

Quiero entregarte hoy, todo lo mejor que hay en mi

He de seguir no volveré atrás, te amo Señor Jesús.”


¿No te has topado en la vida con personas que solo se te acercan porque quieren a un oyente interesado, y así revelar su YO y narrar todas sus experiencias? Creo que la respuesta a la interrogante anterior es SI. ¿Son personas extraordinarias? Claro que no. Hay muchas personas que tienen ese comportamiento.

¿Qué es lo misterioso de una buena conversación? Pues no hay nada misterioso, lo importante es prestar atención exclusiva a la persona que habla. Nada encierra tanto floreo como eso.

Cuando converse con una persona no olvide convertirse en un buen oyente y siempre alentar al hablar.

Hoy descubriremos el arte de escuchar.


¿Nunca le has hecho un cumplido a algún extraño? ¿A un empleado de un banco al momento de cambiar un cheque? ¿A un asistente en el consultorio del doctor? ¿A quien te atendió en un almacén?

Creo que me dirás “eso de hacer cumplidos a los extraños no es conmigo”. Pues en nuestros días te diré que es hasta un poco peligroso. Pero más de alguno de nosotros lo hemos hecho.


Hubo un personaje de la historia que fue emblemático en la cultura estadounidense, estoy hablando del vigésimo sexto presidente de esa nación, Roosevelt.
Todos los que visitaron a este caballero quedaron asombrados por la profundidad y la diversidad de sus conocimientos. Fuese un vaquero o un soldado de caballería, un político de renombre o un doctor en medicina quien lo visitaba, Roosevelt sabía de qué hablar. ¿Cómo lo lograba? La respuesta le parecerá hasta absurda de lo sencilla que es. Siempre que Roosevelt esperaba a un visitante se quedaba hasta muy tarde la noche anterior a su llegada, instruyéndose en el tema sobre el cual sabía que se interesaba particularmente el huésped esperado.
Roosevelt no ignoraba, como los grandes líderes, que el camino real hasta el corazón es hablarle de las cosas que más preciadas le son.


El común de los hombres se interesa más por su propio nombre que por todos los demás de la tierra. Si se recuerda ese nombre y lo menciona cotidianamente, el dueño se sentirá muy halagado. Pero si se olvida o se escribe mal ese nombre, hemos ganado una gran desventaja con esa persona.

A veces es muy difícil recordar un nombre, sobretodo si no es de por acá.

Recordar y honrar los nombres de nuestros amigos y allegados, es uno de los secretos mejores guardados para que en la vida nos vaya con gran éxito.

Si somos propietarios de un negocio debemos de saber los nombres de nuestros empleados. Si somos jefes, debemos saber los nombres de nuestros colaboradores, si tenemos compañeros de trabajo; debemos saber de memoria los nombres de nuestros compañeros.


Debemos de comenzar por algo que todo el mundo sabe, o al menos se supone que sabe: Que la expresión de un rostro es mas importante, mucho más, que la ropa que nos ponemos.

Las acciones dicen más que las palabras, y una sonrisa expresa: “Me gusta usted. Me causa felicidad. Me alegro tanto de verlo.” La sonrisa de un bebé tiene el mismo efecto.

¿Una sonrisa poco sincera? No, a nadie engañaremos. Sabemos que es una cosa mecánica y nos causa enojo. Hablo de una verdadera sonrisa, que alegra el corazón, que venga de adentro, que valga buen precio en el mercado de sonrisas verdaderas.


¿Por qué entrar a este blog y leer acerca de cómo ser bienvenido en todas partes? ¿Por qué no estudiar profundamente la técnica del más grande conquistador de amigos que ha conocido jamás el mundo? ¿Te preguntarás, quién es? Es muy posible que lo hayas visto esta mañana, en tu casa o por la calle. Lo reconocerás ya que estando a cinco metros de ti, te agitaré la cola. Si te detienes a acariciarlo, saltará como enloquecido para demostrarte lo mucho que te quiere. Tú sabes muy bien que detrás de esa muestra de afecto no hay motivos escondidos: no quiere venderte un carro, no quiere venderte una casa, no quiere casarse contigo ni mucho menos pedirte dinero prestado.

¿No te has detenido a pensar que el perro es un animal que no tiene que trabajar para ganarse el sustento? La gallina tiene que poner huevos, la vaca dar leche y el canario cantar. Pero el perro se gana la vida sólo con demostrar su cariño por el dueño.


Ni yo me lo creo, ya llevo más de dos horas frente al teclado oyendo linda música, además es el día de mi cumpleaños y no sé qué escribir. No es falta de inspiración o motivación, creo que son tantas vivencias que se me vienen a la mente, tantos recuerdos, tantos años que jamás volverán, tantos momentos inolvidables que por más que quiera no se repetirán, lo que me vuelve difícil entrelazar las ideas.