Es muy común que las personas cuando están en angustia, con un pesar o con una necesidad muy grande se acerquen a la iglesia para experimentar un milagro, algo sobrenatural. La crisis inyecta una gran dosis de fe a tal grado que las barreras de lo posible se expanden a terrenos nunca antes explorados. La crisis hace que una persona tenga deseos de hablar con Dios, de doblar sus rodillas y gemir por un milagro no merecido.

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EquivocarseNo es lo mismo robar cien dólares que robar un millón de dólares, pero el hecho es el mismo: ROBAR. Entiendo que tampoco es lo mismo ser un asesino en serie que un fornicador en serie, pero el hecho es el mismo: PECAR. No existen los pecados grandes y los pecados chiquitos, todos nos alejan de Dios, todos construyen una brecha más amplia en la relación con Dios.

La Biblia habla de un lugar de tormento eterno que se llama Infierno el cual está preparado para todos lo que han decidido vivir conforme a sus deseos sin tomar en cuenta a Dios. Acá se lleva de encuentro a todos aquellos que no han querido seguir a Jesús ni sus enseñanzas. Es muy probable que hayan diferentes niveles de tormento en ese lugar de lago de fuego, seguramente los hechiceros, asesinos y violadores estén en un lugar más angustiante que el simple incrédulo o el buena gente que nunca mató una mosca, pero el lugar es el mismo: El infierno. Si me preguntas yo no quisiera estar en el lugar más “light” del infierno; sin embargo ese lugar más “suavecito” es el que forjamos si no damos el paso de buena gente a cristiano.


¿Alguna vez te has arrodillado ante una persona o ante algún objeto inanimado? Luego de leer esta corta reflexión ten cuidado a quien rindes culto y veneración.

El apóstol Juan (quien escribió el Apocalipsis o Revelaciones) se encontró con una situación penosa en el capítulo 19. Juan se postró a los pies de un ángel para adorarlo. Lo sorprendente de todo es la respuesta tajante pero a la vez amable y humilde que le dio el ser celestial al mortal. El ángel le dijo que no se postrara ante su persona, que no le adorara ya que era un consiervo de él (de Juan) y de todos los hermanos que retienen el testimonio de Jesús.

¡Qué sabiduría la de ese ángel! cuando leí este versículo se me vino a la mente todas aquellas veneraciones y puestas de rodillas que algunos hacen ante personas y/u objetos totalmente inanimados y de creación humana. La Biblia es sumamente clara (y ojo estamos hablando de la misma Biblia) al hablar sobre la idolatría de este mundo.


Antes de atreverte a leer esta reflexión debes preparar tu mente, abrir tu corazón y meditar antes de emitir un juicio de valor.

Es deprimente el poco interés que el ser humano le proporciona al hecho de elegir entre la vida y la muerte. ¿Por qué digo esto? Espero no te enojes, pero los hechos nos delatan. No somos nada sensatos al vivir, muchos tienen ese tormentoso vicio del alcohol donde poco a poco va deteriorando su cuerpo. Se puede decir que las campañas de prevención de accidentes en períodos vacacionales van dirigidas a niños ignorantes que no tienen idea de lo que les conviene en la vida, ya que siempre está la frase “Si toma, no maneje”. ¿Crees que es necesario poner esa leyenda a personas sensatas y racionales que han decidido vivir? No claro que no es necesario; sin embargo somos testigos de la cantidad de muertes y lesiones trágicas en dichas fechas festivas.


Estoy leyendo el libro que a nadie le gusta leer o que pocos le hacen caso, estoy hablando del Apocalipsis o Revelaciones. Todo el libro está lleno de metáforas, simbolismo y tramas cargadas de actos sin precedentes. En el capítulo 16 me llamaron la atención dos pequeños versículos el 10 y el 11, donde habla de siete ángeles y sus respectivas copas. Si bien es cierto no te quiero hablar de los significados de cada copa ni mucho menos, sino más bien de las ¡tremendas! consecuencias del orgullo de un ser humano.

Esa frase “mordían de dolor sus lenguas” me ha cautivado y creo que jamás se me olvidará. ¡Hasta donde es capaz el ser humano de sufrir por el orgullo! llegar al punto de morderte la lengua del puro dolor, y después maldecir a Dios, todo por no ceder un espacio en sus ideas y munditos diminutos y minúsculos.

El orgullo es un tremendo defecto que puede acarrearnos mucho dolor, mucho sufrimiento y hasta la muerte. El hombre muchas veces prefiere morir o quedarse solo en vez de aceptar sus errores, o darse por vencido. Hay personas que saben que hacen mal, saben que lo que hace les perjudica a ellos mismos, pero no paran de actuar de esa manera tan desacierta por el simple y sencillo hecho de no doblegarse, de no mostrar debilidad ante el vecino, amigo o prójimo.


La mayoría de personas tiene una idea totalmente equivocada y distante de lo que es verdaderamente un cristiano. Muchos piensan que los cristianos somos aburridos, que no nos gusta divertirnos ni disfrutar de las cosas bellas de la vida. Muchos piensan que el cristiano tiene un montón de ataduras y prohibiciones de un sin fin de cosas como el alcohol, las malas palabras, el cigarro, el sexo, las discotecas, las fiestas y trasnochadas. Algunos otros piensan que los cristianos somos tontos porque el pastor nos quita el dinero con los diezmos y las ofrendas, que nos hemos dejado lavar el cerebro y ahora solo andamos viendo qué regalarle al pastor o a un hermano.

Esa es la idea que tiene la gente cuando ve el evangelio por fuera, cuando hablan sin mayor conocimiento más que con sus presunciones y arrebatados juicios. Esa es la idea que todos los que están fuera del evangelio tienen acerca de convertiste en un cristiano. Yo he sido testigo como padres de familia prefieren que sus hijas e hijos vayan a lugares de mala muerte en la noche que ir a una iglesia cristiana el domingo por la mañana. Hay padres que les han dicho a sus hijos, te permito TODO, menos que te hagas cristiano.


Una de las personas que nos hace más daño en nuestra vida somos nosotros mismos. Sin conocimiento culpamos primero al mismo diablo, al amigo, a las circunstancias, a la iglesia, al pastor y hasta hemos llegado al extremo de echarle la culpa de las metidas de pata a Dios.

Debes de tener claro que Dios te creó, Él te conoce mejor que nadie y obviamente sabe lo que te conviene. Pero conforme vamos creciendo esa verdad va marchitando en nuestra mente pero sin perder su veracidad en la realidad. El hecho que nosotros tendamos a actuar conforme a nuestros ideales, no quiere decir que es el buen camino y que la voluntad de Dios está con nosotros.

La mayoría de los problemas que hemos o estamos viviendo son resultado de no hacer lo que nos conviene y hacer lo que no nos conviene. ¿Por qué sucede esto? la respuesta es hasta un tanto simple y retadora: ignoramos a Dios en las decisiones de la vida. Pero me dirás “¿yo? jamás he ignorado a Dios y nunca lo haré”, pueda que tengas razón que en tu corazón no exista esa rebeldía pujante; sin embargo tu vida espiritual lleva años en un estancamiento y poco a poco entiendes menos el lenguaje espiritual, ya se te olvidó, ya no entiendes los mensajes discretos de Dios, ya no haces caso a los “silbos apacibles”, te has vuelto tardo para oír.



En varias ocasiones he escuchado “Hablas solo porque tienes boca” haciendo referencia de cuando opinamos de algo que no tenemos idea o información contundente para emitir un juicio de valor. Creo que son contados los seres humanos que no han abierto su boca apresuradamente para dar su punto de vista sobre algo de lo cual no conocen verdaderamente. El hablar sobre cuestiones que desconocemos nos ha acarreado desventuras y situaciones que juegan en contra.


No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. Éxodo 20:16

Declarar un juicio falso como verdadero y con intención de engañar, es mentir y mas allá de mentir es el fin de destruir.

Dios, en uno de los diez mandamientos, nos pide que no hablemos contra nuestros semejantes “falso testimonio”. Calumniar es “mentir contra el prójimo”. Se rompe el mandamiento también cuando decimos algo que puede parecer verdadero pero lo hacemos con engaño.

Pero existe un engaño que es mucho más peligroso y terrible: la mezcla de la verdad con la mentira. Y es que esta fue el arma que utilizó Satanás para seducir a Eva y traer como consecuencia la ruina humana.


No me vas a dejar mentir, muchas veces “metemos las patas” a sabiendas de lo que estamos haciendo. Son muy contados los errores que cometemos sin tener una dimensión casi exacta de lo que estamos haciendo o a punto de hacer. Creo que solo un niño, una persona que está en los primeros años de su vida se le puede tildar de inocente al hacer una travesura, pero ya una chica de 14 ó 15 años que abre sus piernitas para tener relaciones sexuales con un “amigo”, no es precisamente inocente, y más bien sabe exactamente que lo que está haciendo no lo tiene que hacer.

Pero ¿Qué pasa cuando actuamos mal a sabiendas que es incorrecto? Creo que la mayoría piensa que la respuesta a esta interrogante es “no pasa nada”, lo digo ya que las personas no paran de cometer los mismos errores. Vemos como los malos ejemplos de los padres se convierten en el diario vivir de los hijos, son muy pocos los casos donde los hijos rompen con el mal proceder de sus padres. ¿No te has fijado que las madres solteras o que tienen hijos antes del matrimonio vienen en serie?, vemos que tanto la mamá como la hija cometieron el mismo error. ¿No resulta curioso el fenómeno que un padre borracho educa a un hijo que también es borracho? Pareciera que el mal proceder es contagioso, y hasta hereditario.