Para alzar el vuelo es preciso poco equipaje


Un turista, de visita en una pequeña aldea, acudió a la casa de un renombrado sabio y se sorprendió al ver que vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y una silla. ¿Dónde están sus muebles?, preguntó el turista. ¿Y dónde estás los suyos?, replicó el sabio. ¿Los míos? Respondió el turista, sorprendido. ¡Yo estoy aquí solo de paso! Yo también, dijo el sabio.

Extraído del libro “Lunes con mi viejo pastor”. Autor José Luis Navajo.