Dios sabe lo que te conviene, tú no


Una de las personas que nos hace más daño en nuestra vida somos nosotros mismos. Sin conocimiento culpamos primero al mismo diablo, al amigo, a las circunstancias, a la iglesia, al pastor y hasta hemos llegado al extremo de echarle la culpa de las metidas de pata a Dios.

Debes de tener claro que Dios te creó, Él te conoce mejor que nadie y obviamente sabe lo que te conviene. Pero conforme vamos creciendo esa verdad va marchitando en nuestra mente pero sin perder su veracidad en la realidad. El hecho que nosotros tendamos a actuar conforme a nuestros ideales, no quiere decir que es el buen camino y que la voluntad de Dios está con nosotros.

La mayoría de los problemas que hemos o estamos viviendo son resultado de no hacer lo que nos conviene y hacer lo que no nos conviene. ¿Por qué sucede esto? la respuesta es hasta un tanto simple y retadora: ignoramos a Dios en las decisiones de la vida. Pero me dirás “¿yo? jamás he ignorado a Dios y nunca lo haré”, pueda que tengas razón que en tu corazón no exista esa rebeldía pujante; sin embargo tu vida espiritual lleva años en un estancamiento y poco a poco entiendes menos el lenguaje espiritual, ya se te olvidó, ya no entiendes los mensajes discretos de Dios, ya no haces caso a los “silbos apacibles”, te has vuelto tardo para oír.

Te has convertido en aquel niño espiritual que nunca creció, empero demanda andar en un carro espiritual, aunque no tenga derecho a tener licencia de manejo espiritual por no cumplir la mayoría de edad en el reino de los cielos. Pedimos por bendiciones y privilegios de adulto comportándonos aun como niños espirituales. Eso no hace “click” en los designios de Dios. Él nunca nos dará algo que a la postre nos dañará por no estar preparados para ese nivel de bendición.

De lo que estoy hablando no se refiere solo a aquellos que ya no visitan la iglesia, sino también a aquellos que han tomado el evangelio ya no como un estilo de vida, sino más bien como una religión, un conjunto de reglas que deben de cumplir a fuerza. El tener una nueva vida en Cristo no se trata de cumplir cierto número de requisitos, sino de permitir que Dios maneje nuestra vida, que seamos dóciles; pero nos hemos hecho tardos para oír.

Tienes la vida que tienes en parte por los consejos que has o no pedido. Tomamos decisiones y no le consultamos a Dios. Dices en tu pensamiento haber hablado con Dios, sin embargo por el pobre crecimiento espiritual no le entiendes a Dios. No te acercas a tu pastor o tu buen amigo ya que sabes que no te gustará lo que te dirá, y se te es más sencillo seguir tus deseos que hacerle caso a Dios que te tiene un consejo a través de ese amigo que te quiere, ese líder de la iglesia que está cerca de ti. Vamos deja de tomar decisiones en tu vida sin la guía de Dios, si tomas un carro espiritual, siendo niño, tarde o temprano el muro o pilar de un puente será el destino. Recuerda, Dios sabe lo que te conviene, tú no.

Hebreos 5. 11 Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.

por Josué Manuel Guzmán
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