¿Alguien me puede decir el por qué nací, el por qué estoy vivo?


Mirada de BebéNadie pidió ser hombre o mujer, nadie pidió nacer en Europa, África, América o cualquier otro lugar del mundo, nadie solicitó su color de piel, ni su color de ojos, ni la forma de su cara. Ninguno de nosotros puso condición para nacer y tener los padres que tiene, ni la estatura máxima que iba a alcanzar, es más, ni siquiera pudimos elegir el nombre con el cual nos iban a conocer toda la vida. Si te pones a pensar bien, ni siquiera nuestros padres sabían si nosotros íbamos a existir, si íbamos a ser niña o niño, con defectos o sin ellos. Y para terminar la idea, tu y yo ni siquiera elegimos nacer, vivir en este mundo, en esta época.

Resulta curioso pensar (y por cierto es uno de los grandes temas filosóficos de todos los tiempos) del por qué estamos cada uno de nosotros en el planeta Tierra. Es sorprendentemente interesante saber que cada uno de nosotros, de los que hemos nacido sin desearlo, sin quererlo y sin solicitarlo, tenemos una exclusividad y por lo tanto somos únicos. Sabías que no hay dos rostros exactamente iguales, no hay crestas papilares idénticas a las tuyas, es más tu cabello es distinto de todos los cabellos del mundo entero. Tu forma de caminar, hablar y hasta de reír es diferente a cualquier otra. Entonces se hace inevitable una pregunta: ¿Por qué tanta exclusividad, en algo que ni siquiera pedimos que fuese así?

La respuesta la conocerás en los siguientes párrafos. Muchos seres humanos confunden el tener éxito con el propósito de Dios en la vida. Una cosa te puedo decir, nada tiene que ver tu éxito con tu propósito. Se oirá un tanto crudo y frío lo que te diré pero el propósito de Dios para tu vida está muy por encima de tus planes, tus negocios, tu familia, y hasta de tu propia felicidad. Recuerda que Dios es un Dios de propósitos y salen sobrando las planificaciones de la vida y todo lo demás.

Es por esta razón que vemos nosotros que en la vida pasan cosas sin un sentido aparente, nos encontramos muchas veces en situaciones que pensamos son totalmente irracionales y carentes de toda lógica. Muchos nos preguntamos ¿Por qué tuvo que morir mi padre? ¿Por qué tengo los padres que tengo? ¿Por qué nací en el país que nací? y muchas más interrogantes por el estilo.

Muchos nos pudiéramos catalogar “accidentes”, es decir hijos no planificados de nuestros padres. Algunos somos frutos de una calentura sexual, de una relación que no tenía que darse. Pero ¿sabes algo? Dios sabía que íbamos a nacer desde antes que existiera el planeta Tierra. No quiero que inviertas mucho tiempo en darle vuelta a estas ideas, ya que nuestra sabiduría no se compara con la sabiduría y lógica de Dios.

Pero, ¿por qué Dios nos ha dado la vida? ¿Por qué nacimos? es más ¿Por qué estamos vivos? Y la respuesta es un tanto sencilla. La Biblia dice que Dios es amor, no que tiene amor, que ES amor. Verdad que cuando tu amas verdaderamente a tu pareja tienes una necesidad inmensa de estar con ella todos los días, de hablarle, de estar en constante comunicación, de hacerla sentir amada y querida. Es exactamente lo mismo con Dios. Él porque es amor, tiene una necesidad casi ilimitada de sentirse amado y querido, es por esa razón que tu y yo estamos en este mundo, para amar a Dios, por eso nos creó para que todos le amaramos de una manera diferente cada uno. Increíble ¿no?

Medita un poco en lo que te acabo de decir…

1 Pedro 1. 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros…

por Josué Manuel Guzmán
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