Dios tiene cuidado de tu futuro, te quedarás sorprendido


Sin lugar a dudas una de las mayores preocupaciones que tiene una persona es su futuro. Muy pocos tienen la “fortuna” de nacer millonarios, de padres que son monarcas de un reino, o de famosos y ricos deportistas o artistas. La mayoría de nosotros nacimos en un hogar con posibilidades escasas o promedio, empleados de una empresa, dueños de un negocio modesto, etc.

Conforme vamos creciendo nos vamos dando cuenta el por qué del trabajo de nuestros padres, el por qué de cuidar las cosas y ahorrar lo máximo posible. A nuestros padres les preocupaba nuestro futuro, nuestra educación, nuestro desarrollo (al menos a la mayoría). El qué comerás mañana es una gran interrogante que embarga mucha preocupación y presión, a tal grado que merece gran parte de nuestra atención y de nuestro tiempo.

Había un niño llamado Jesús, un recién nacido junto a sus padres, José y María. Ninguno tenía un título político, un buen trabajo o una posición de respeto en la sociedad. Tuvieron al bebé en un establo. Aun con todos esos impedimentos de no tener recursos, Dios maravillosamente envía a tres personas totalmente desconocidas por la familia, personas de muy lejos que no tenían ninguna relación ni de amistad, ni de negocios, ni nada. Estas personas le ofrecieron al bebé regalos que sin duda tenían un gran valor económico (oro, incienso y mirra). Ahora viene la pregunta: ¿Por qué ese tipo de regalos?

La mayoría de nosotros regala en esas ocasiones una pañalera, leche, pampers, pachas y cosas por el estilo, pero jamás oro, incienso o mirra, a lo sumo alguien adinerado puede obsequiarle una beca escolar o un seguro médico. Dios llevó a estas 3 personas a dar ese tipo de regalos por la sencilla razón que Él tiene control perfecto de nuestras vidas: Sabía que pronto esa pequeña familia tenía que hacer un viaje obligatorio a Egipto, si es que querían que su pequeño hijo se mantuviera vivo.

Así Dios tiene total control de nuestro cuidado, de nuestro futuro, solo debes ser obediente a Dios y dejar que Él tome las riendas de tu vida. Dios sabe lo que te espera en tu futuro, tanto si le haces caso, como si no le haces caso. Creéme que es mejor el futuro haciéndole caso a Dios. No te preocupes ya que esos regalos sorpresivos llegarán a tu vida en el momento justo.  Te quedarás sorprendido y tendrás una cara similar a la que aparece en la foto al inicio de esta lectura.

Mateo 2. 11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

por Josué Manuel Guzmán
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