Tema Difícil: Diezmos y Ofrendas


El hablar de los diezmos y las ofrendas es sinónimo casi de contiendas, pleitos, robos y maldiciones. En algunas iglesias el tema de ofrendas y diezmos es casi un tabú, el líder de la congregación puede salir hasta linchado de la iglesia si expone este tema libremente.

Entiendo el porque este tema es muy controversial y muy atacado sobretodo en la iglesia cristiana (debo decir cristiana evangélica), es debido a la existencia de algunos “pastores” que no hay otra palabra para describirlos: vividores. Hay “pastores”, “líderes de iglesia” o “administradores eclesiásticos” que lo único que buscan es vivir bien a costillas de otros, en este caso de los feligreses. Los hay embaucadores, engañadores y charlatanes, que recogen ofrendas para una y otra cosa y lo que realmente quieren es irse de vacaciones con su familia a Disneylandia u otro paraje turístico.

¿Por qué existe la ofrenda o por qué Dios la inventó? la respuesta es muy sencilla. La Ofrenda fue inventada para poder sufragar los gastos en los que incurre una iglesia. Ahora bien, ¿y los diezmos? ¿Cómo es eso de dar el 10% de mis ganancias (no ingresos) a Dios (en este caso a los que están a cargo de la iglesia)? Los diezmos también tienen la misma función que las ofrendas, soportar los gastos e inversiones de la iglesia, pero con un pequeño detalle, que es una cantidad específica que Dios desea de nuestras ganancias.

El diezmo es una manera sencilla y fácil de ser bendecido por Dios y obedecerle a la misma vez. La gente utiliza la matemática simple para entender los diezmos y ofrendas y es donde cometen el error. Supongamos que alguien gane $100 mensuales, por lo tanto tendría que dar un diezmo de $10, significa que le quedan $90 para sus gastos personales. A simple vista se ve que tiene menos dinero para los gastos del mes, y por lo tanto le abundará menos. Es ahí justo que lo milagroso de los diezmos actúa, esos $90 ahora valen más y duran más que los $100 originales. Esto es pura cuestión de fe. Compruébalo un mes y verás que Dios se manifiesta.

Ojo, los diezmos y ofrendas no son obligaciones ni mucho menos, pero créeme que te irá mejor al diezmar.

2 Corintios 9. 6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

 

por Josué M Guzmán
Anuncios