El Empujón de Dios


El pasado domingo 20 de febrero una de nuestras lectoras, Karla Rodríguez Lazo participó en una maratón. Muy amablemente ella me escribió su experiencia en la carrera y me dio la oportunidad de publicarla. A continuación leeremos la bonita reflexión de Karla, que no tengo duda, dejará una enseñanza a nuestra vida. Aprovecho la oportunidad para que otros lectores me envíen sus historias y con mucho gusto las publico en mi blog. Dios les bendiga.

 

Ayer que corrí mientras comenzaba una larga carrera (11kms), no llevaba música, ni cronómetro, nunca pensé que la carrera fuera tan difícil, pues desde el comienzo fueron casi 4 kms solo de cuestas. El desgaste era increíble, mientras corría, la concentración y la lucha contra mi propia mente era cada vez más ardua, a tal grado que en cada trote muchas cosas pasaban por mi cabeza.

Asocié la carrera con mi vida. Hay momentos a lo largo de la vida donde se tienen problemas y más problemas, son como las cuestas, ¡difícil de pasar! Es cuestión de subir y subir  esa cuesta no importando como, a veces a paso lento, otras veces caminando, la cuestión es pasar. Mientras subía las cuestas, había personas en las aceras dando apoyo, tal y como sucede en la vida; siempre hay gente que con una palabra, un aplauso, un reconocimiento lo animan a no tirar la toalla.

Mientras corría, sudaba, y respiraba aceleradamente, hubo un momento en que pensé: “¿Para qué me inscribí en la carrera? Estoy cansada, ya no aguanto dar un paso más.” Mientras mi mente luchaba contra ese pesimismo, llegó lo inesperado, llegó el empujón de Dios (así lo quiero ver y creer). Una señora, a la que le calculé unos 40 años o  más, y de quien tampoco estoy segura si participaba en la carrera, venía corriendo atrás de mí, cuando me vio que pare en mi lucha de trotar, se acercó y me comenzó a guiar, a darme ánimos, a decirme “compañera, no pare, siga corriendo”. A partir de ese momento la señora se quedó corriendo junto conmigo, dándome instrucciones como a una corredora experta (obviamente no lo soy) e increíblemente pase la cuesta gracias a ella, me guió y llegué hasta la meta. ¡Fue mi apoyo durante toda la carrera!

Así es Dios… de cualquier forma me ayuda, a través de una persona, de un momento, del viento, del sol, como sea posible se hace presente Dios en la vida. No gané ningún lugar importante en la carrera; pero estoy segura que gané algo más importante que eso, gané la oportunidad de reconocer que durante la carrera de la vida, Dios no me abandona.

Por Karla Rodríguez Lazo

josueguzman.wordpress.com

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