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El poder del dinero


En pleno 2020 nadie puede negar el poder que el dinero tiene sobre las personas. La influencia que el amor al dinero tiene sobre la mente de los hombres es completamente irrefutable. Si nos dicen que en una isla lejana se encuentra probablemente un producto que nos dará ganancias, sin casi pensarlo, alquilaríamos un barco y fuéramos a la aventura. Muéstrales cómo ganar un centavo más de interés en su dinero y lo contarán entre los hombres más sabios. Casi nos ponemos de rodillas a hombres que han dominado el arte de los negocios, el mercado bursátil y finanzas.


Pareciera que el dinero tiene la “bondad” de esconder los defectos, sepultar las faltas y agraciar con muchas virtudes al hombre que lo posee en grandes cantidades. Por el dinero es como una bella joven “ve con ojos de amor” al anciano “de sus sueños”. Por el amor al dinero es que la mayoría de políticos se olvidan de sus principios y hacen uso de la mentira, el doble discurso y el populismo. Es por el amor al dinero que muchos doctores inventan necesidades de operaciones para obtener más rédito de sus pacientes. Por el amor al dinero es que algunos laboratorios inventan un virus para luego vender sus medicinas, y así puedo seguir con muchos ejemplos. La gente puede dejarte pasar casi todo, siempre que seas rico. 


Para nuestro beneficio, el dinero permanece en nuestro poder hasta que el corazón deja de latir. No dejemos la paz, nuestra familia, nuestros valores y nuestros mejores años para alcanzar algo que al final disfrutará la persona menos pensada. Acerquémonos a Dios, invirtamos tiempo en conocerlo mejor y encontrar nuestro verdadero propósito en la vida.

Confundimos éxito con victoria


Sobretodo los que que servimos a Dios confundimos éxito con victoria. Tal y cual nos programan en la escuela, universidad y sociedad en general, buscamos alcanzar grandes logros y dejamos a un lado una gran verdad, que aunque la olvidamos, no pierde relevancia: Dios nos ama por lo que somos, no por lo que hacemos.


¿Y si el ministerio que diriges se convierte en el más grande del mundo? ¿Te amaría más Dios por ese logro? ¿Y qué tal si esa iglesia que pastoreas cierra por falta de miembros? ¿Te amaría menos Dios por ese fracaso?


Cuando estamos enfocados demasiado en el éxito, es más fácil confundirlo con victoria. Mira el ejemplo de Jesús, no vivía obsesionado por las multitudes, de hecho las confrontaba de tal manera que muchos dejaban de seguirlo.


¿Qué me dices de la Cruz? Debajo de ella (la cruz) no podemos apreciar ninguna muestra de éxito; sin embargo la cruz se convirtió después en la victoria más grande en toda la historia.


Para que lo entendamos mejor, el éxito es mas bien un concepto utilizado en los negocios; la victoria es un término de combate. Dios ama mucho más a sus soldados que a los resultados. En esto consiste la incomprensible gracia de nuestro Dios, a Él le interesa que ganemos la victoria en la guerra espiritual.

Para alzar el vuelo es preciso poco equipaje


Un turista, de visita en una pequeña aldea, acudió a la casa de un renombrado sabio y se sorprendió al ver que vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y una silla. ¿Dónde están sus muebles?, preguntó el turista. ¿Y dónde estás los suyos?, replicó el sabio. ¿Los míos? Respondió el turista, sorprendido. ¡Yo estoy aquí solo de paso! Yo también, dijo el sabio.

Extraído del libro “Lunes con mi viejo pastor”. Autor José Luis Navajo.

El orgullo es como la barba


Una de las cosas que NO me gusta hacer después de vivir mas de 40 años es quitarme la barba. Lo detesto. Admiro a esas personas que les gusta andar perfectamente afeitadas todos los días y tienen esa disciplina, yo diría que hasta pasión enfermiza, de realizar una exfoliación en su rostro.

Pues bien, el orgullo es como la barba. Ambas crecen todo el tiempo y necesitan ser afeitadas todos los días, en el caso que desearemos tener al mínimo el orgullo y la barba.

Nos conviene tener al mínimo el orgullo en nuestra vida. Hace unos años aprendí que la antesala a la destrucción es el orgullo. A ningún orgulloso le va bien en la vida, siempre al final recibe su merecido.

En el caso de los hombres es una elección que tomamos a diario el afeitarnos la barba o no; sin embargo, para todas las personas no debería ser opción afeitarnos el orgullo a diario para que este nunca crezca.

¿Cómo está el orgullo en tu vida?

La Navaja de Ockham


Guillermo de Ockham fue un fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico al que se le atribuye un principio metodológico llamado “La Navaja de Ockman”. Este concepto sostiene que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

Los seres humanos somos expertos en complicarnos la vida, tanto nuestra propia vida y, como es peor, la de los demás. Al menos a mí me ha pasado, que para resolver un problema escojo el camino más difícil, el cual muchas veces solo agudiza la situación.

Debemos de darnos cuenta que la solución acertada a cualquier problema suele ser la más sencilla y directa, que comúnmente es la que contiene el menor número de pasos. Sin embargo nos fascina cometer el error de complicarnos en exceso, sobretodo cuando queremos emprender algo nuevo, como una meta de nuevo año, empezar un reto de lectura, empezar un negocio, o en mi caso, el de bajar de peso.

Tengamos presente que cuanto más complicada es la solución, menos probable es que la lleguemos a poner en práctica, y más tiempo será requerido para ver el resultado.

Ya es muy dura la vida como para que vengamos nosotros y la compliquemos más. Seamos resueltos, prácticos, sencillos y simplificados para dirigirnos directamente a la meta o para construirla.

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